Ricardo Alemán.
Etcétera.com
El primer gobierno panista olvida que una de sus luchas históricas contra los gobiernos autócratas del PRI, fue precisamente por la libertad de expresión
Podría resultar saludable para todos que alguno de los "genios" que se desempeñan en
Dice la cita: "Ningún libro ni impresor de moldes o mercader ni factor de los susodichos, no sea osado de hacer imprimir de moldes de aquí en adelante por vía directa e indirecta ningún libro de ninguna facultad o lectura u obra, que sea pequeña o grande en latín ni en romance, sin que previamente tengan para ello nuestra licencia y especial mando".
A ese intento autoritario de someter la verdad real, el pensamiento y la libre manifestación de las ideas, al estrecho criterio de la verdad oficial, se le conoció, desde el lejano 1502, como censura previa. En México -a propósito de la celebración de los aniversarios 150 y 90 de las constituciones de 1857 y 1917-, la libertad de expresión es un tema que preocupó a los constituyentes de Cádiz y Apatzingan, hasta llegar a la vigente Carta Magna, que en su artículo 7 señala: "Es inviolable la liberad de escribir y publicar escritos sobre cualquier materia. Ninguna ley ni autoridad puede establecer la previa censura..".
Viene a cuento el asunto porque con toda razón se ha convertido en escándalo político la negativa de
Ya convertido en escándalo político, el asunto motivó más que un debate en espacios mediáticos, y alcanzó los más altos niveles de la política al enfrentar al Instituto Federal Electoral con Gobernación por motivo de la censura. Y en el otro extremo ya tocó al Presidente Calderón, cuyo gobierno actúa, por lo menos en ese caso, como un gobierno autócrata. Y es que en la nueva administración federal parecen no entender que la libertad de expresión es el motor del resto de las libertades y, al mismo tiempo el termómetro privilegiado para medir la diferencia entre democracia y autocracia.
Más aún, el primer gobierno panista -porque los doctrinarios no conciben el de Fox como un gobierno de Acción Nacional- olvida que una de sus luchas históricas contra los gobiernos autócratas del PRI, fue precisamente por la libertad de expresión. La elección presidencial de 1988, la del gran fraude de Carlos Salinas, en realidad fue una elección para abrir los medios; baste recordar las marchas organizadas por Manuel Clouthier para que se abriera Televisa, para alcanzar libertades como la de expresión.
Pero más allá de que el escándalo pudiera reeditar el error cometido por Fox -al hacer crecer la imagen de López Obrador como víctima de censura, igual que ocurrió con el escándalo del desafuero- lo cierto es que cuando a través de Gobernación el régimen de Calderón censura un video como el de López Obrador, ese gobierno pretende un peligroso salto al pasado que coloca a las ideas, y la difusión de las mismas, en la categoría de potenciales peligros para la sociedad y para un régimen que, así, se coloca en la franja de la autocracia.
Pero vamos por partes. En el supuesto de que, en efecto, el video atenta contra los postulados constitucionales, eso sólo lo saben los funcionarios de Gobernación, y en tanto no sea difundido el video, no se queda más que en la traducción de una idea a un formato tecnológico, un video. Se trata, en estricto sentido, de una idea llevada a un video; idea que aún no se difunde, y que por tanto no se configura delito alguno. En todo caso, y frente a la hipótesis que nos ocupa, para que se configure la violación a la que aluden los "genios" de Gobernación, primero se debió difundir el video y luego proceder a la sanción.
De lo contrario, lo que están haciendo esos "genios" de Gobernación, es calificar previamente la potencial ilegalidad del video, de una idea. Y eso, aquí y en China, se llama censura previa. Gobernación se convierte, de esa manera, en el Castillo de
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